Una pelicula...una vida "A la Luz de Su Palabra" (3)

THE IRON LADY/ LA DAMA DE HIERRO

Una de las escenas de la película que me llevó a reflexionar, fue su respuesta de llanto inconsolable ante la propuesta de matrimonio de su novio (en realidad no estoy segura si esto fue real o solamente parte del drama de la película) a quien le advirtió que ella no sería una mujer que estaría fregando platos, ni cuidando la casa ni atendiendo los hijos, que necesitarían alguien que se ocupara de esos quehaceres.

En la medida que transcurrían los días luego de ver la película, cuando pensaba en esa escena me preguntaba si su llanto no se debía a que en el fondo de su corazón sabia cual era su rol como esposa y madre (según Tito 2:4-5: amar a sus maridos y a sus hijos… cuidadosas de su casa…) pero no estaba dispuesta a desempeñarlo, pues, ella se había decidido por su carrera. 

De manera similar, sucede con nosotras, cuando nuestras voluntades rebeldes no se quieren doblegar delante de la Voluntad Suprema; recordemos que Santiago 4:17 nos advierte “al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado”.

Otra escena impactante es cuando sus hijos gemelos están rogándole que no los deje y ella sube el vidrio del vehículo, se pinta los labios y se aleja… dejando a sus hijos gritando que por favor no se fuera que se quedara con ellos. Cuando le hacemos esto a nuestros hijos, no solamente cerramos el vidrio sino sus corazones. Vale la pena aclarar que su esposo era un próspero hombre de negocios de la clase media alta; es decir, ella no tenía necesidad de sacrificar su familia (aunque en realidad nunca se justifica tal sacrificio).

En esas paradojas de la vida –o, consecuencias de nuestro pecado?-, la carrera por la cual sacrificó a su familia no pudo concluirla ya que fue presionada a renunciar sin completar su último periodo ni re-postularse para el próximo. En una entrevista que le hicieran posteriormente, ella dijo  que si tuviera la oportunidad de vivir nuevamente, no seguiría esa carrera por el daño que provoca en la familia; en otra ocasión, dijo que ser Primer Ministro es un trabajo donde te encuentras muy sola; que solamente por el apoyo de su esposo no experimentó mayor soledad. 

Aparentemente una de sus inquietudes luego de haber concluido su carrera, ha sido precisamente que el esposo la hizo feliz pero ella no sabe si él lo fue; pues, ella vivió para si misma. En un libro publicado por su hija, hay algunas críticas veladas sobre la ausencia de sus padres en el hogar; los hijos estaban al cuidado de las nanas o en colegios internos; la hija hace referencia a que le preguntaba a su madre porqué no podía ser como las demás madres de sus amigos, a lo que Margaret Thatcher respondió  que ella –su hija- disfrutaba ciertos privilegios, debido precisamente a ese trabajo, mientras que los demás niños, no. 

Que creativo –o engañoso lo llama Jeremías 17:9- es nuestro corazón!!; cuántas excusas buscamos para justificar nuestras decisiones egoístas? De esa manera, su madre pudo obtener sus triunfos, llegar a ocupar una posición donde no había llegado ninguna otra mujer británica…

...y hoy está sola, muy sola;  los periódicos londinenses se hacen eco de que sus hijos y nietos apenas la visitan; de que las últimas dos navidades no han estado con ella –y cuando reseñan el estilo de vida de ellos, deja mucho que desear-. El precio que se paga para dedicar tiempo a la familia, es incomparablemente menor al que debe pagarse cuando la misma ha quedado destruida.

Lamentablemente, cuando los años han enmohecido a la “dama de hierro”… no la vemos como aquella “bienaventurada” mujer del libro de Proverbios, siendo valorada, respetada, rodeada de los hijos a quienes un día ella dedicó sus mejores esfuerzos.  H estado orando por ella y por sus hijos por una intervencion divina que traiga sanidad a sus vidas.

Y, nosotras, tendremos el privilegio de estar rodeadas de nuestros hijos que nos llamen “bienaventuradas”? Quiera Dios que todavia estemos a tiempo, de venir delante de El en arrepentimiento y encontrar Su Gracia.

Una pelicula...una vida: "A la Luz de Su Palabra" (2)



 THE IRON LADY/LA DAMA DE HIERRO

Antes de empezar a analizar “A la Luz de Su Palabra” algunos aspectos de la vida de Margaret Thatcher es importante tener en mente que como ocurre con todo gobernante, político o cualquier figura pública, siempre se encontrarán detractores y defensores; en este caso, uno de los artículos que leí hace referencia a los Thatcherofilos y a los Tatcherofobicos para identificar a aquellos que están a su favor y a los que están en su contra; para algunos su legado en la sociedad inglesa –tanto en lo relativo a la política como a la economía- es invaluable mientras que otros desdeñan cada una de sus actuaciones y la acusan de todos los males que aún hoy aquejan a esa nación, a pesar de haber transcurrido mas de 20 años que ella abandonó el poder.

Tan controversial ha sido su vida, que ni siquiera las feministas de su tiempo de su tiempo  estaban a su favor, ya que la acusaban de no haber apoyado su causa.

Para fines de nuestra reflexión, no nos referiremos a su carrera política, sus medidas económicas; sino a analizar la “otra carrera” que corría paralela: su rol de madre y esposa conforme el Verdadero Diseño -aquel definido por la Palabra de Dios-; no existe ánimo de juzgarla ni mucho menos condenarla, sino de comparar en qué medida su vida –y la nuestra- encaja en ese Diseño; ponderar los resultados de sus decisiones; y, en nuestro caso, pedirle a Dios que “enderece nuestros pasos y no nos deje seguir en nuestra propia prudencia” como nos muestra Proverbios 3:5-6.

El primer aspecto a tomar en cuenta es que ella creció en un hogar cristiano; siendo su padre predicador laico; por lo que se supone que ella conocía los principios bíblicos. Además,  en diversas ocasiones en sus discursos apeló a la Palabra (en una ocasión justificó su oposición a los subsidios estatales basándose en 2 Tesalonicenses 3:10 “el que no trabaje, que no coma”); inclusive antes de su toma de posesión leyó la famosa oración de Francisco de Asís “Señor hazme instrumento de Tu Paz…” 
 
Quizás en parte debido a sus raíces cristianas, en numerosas ocasiones Margaret Thatcer afirmaba que entendía –por lo menos en teoría, pues, en su vida no lo aplicó de esa manera- que el lugar de una mujer estaba en su hogar. Al ser cuestionada sobre su apoyo a los derechos de la mujer para participar activamente en la sociedad, respondió que “La realidad es que las mujeres tienen hijos, y este lazo de madre/hijo es el mas fuerte del mundo. Es mucho mejor hacer algo con el mismo que actuar como si nunca lo hubieras tenido”, según algunos artículos que estuve leyendo, ella decidió vivir como “si nunca lo hubiera tenido”.

Y nosotras, cuanto conocemos y proclamamos de la Palabra, pero no la aplicamos a nuestras vidas?

Una pelicula...una vida "A la Luz de Su Palabra"


THE IRON LADY/LA DAMA DE HIERRO

Desde que lei algunos artículos sobre la presentación de esta película, sentí deseos de verla; sin embargo, como de costumbre, no pude ir al cine, por lo que recientemente la alquilé; pues -aunque era una adolescente cuando ella fue Primer Ministro en Gran Bretaña - siempre admiré mucho a Margaret Thatcher, quien por su especial forma de gobernar se ganó el titulo de "la dama de hierro", el cual fue puesto en principio por los soviéticos; pero que posteriormente se asoció con su estilo de liderazgo y su política no comprometida con nadie.

En esos años mozos, nunca me imaginé que en una época de mi vida, también me llamarían "la dama de hierro" o "la Thatcher". Algo de lo cual me sentía muy orgullosa (lamentablemente, en mi ignorancia pensaba que ganarme esa fama, era algo bueno)…por lo que era necesario el trabajo delicado, detallado, cuidadoso y preciso de las Manos del Alfarero sobre mi mente y mi corazón para que me percatara de que el estilo de vida y liderazgo  de la “dama de hierro” a quien tanto admiraba, contradecía el Diseño de Dios para la mujer.  

Al exponerme a esta película fui impactada viendo los frutos de su vida en su ámbito familiar; es decir, lo que hoy está cosechando luego de haber sembrado las semillas que eligió durante largos años; pues, tal como dice Gálatas 6:7 “todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará”.

Me vi tan reflejada en algunas escenas de su vida familiar recordando actitudes y decisiones en el pasado cuando mi hijo era pequeño que hasta lo conversé con él y le pedí perdón; luego, he conversado con algunas hermanas mas jóvenes -quienes todavía están en la etapa de criar hijos- sobre el mensaje de esta película y de ahí surgió la motivación de compartirlo por esta vía.

Para ponerle un titulo a esta reflexión tendría que cometer plagio pues, pienso que no hay otro mas indicado, que aquel del libro de John Piper “No desperdicies tu vida”, solamente le agregaría “Mujer, no desperdicies tu vida”.

En la próxima entrega encontrarán los puntos de la reflexión sobre la vida de Margaret Thatcher “A la Luz de Su Palabra”; obviamente no soy política ni economista por lo que no estaré evaluando su legado en esas áreas. 

-"¿Mente sana en cuerpo sano?"





Artículo publicado en periódico Diario Libre en fecha 11 de noviembre de 2011

El dicho popular señala que el hombre es un ser de costumbres, las que adquiere en el transcurrir de su vida; así se asemeja al sapo de la famosa anécdota que explica cómo si se arroja un sapo a una olla con agua hirviendo, éste salta y  salva su vida; sin embargo, si lo colocamos en un olla con agua a temperatura ambiente y la ponemos sobre el fuego hasta que el agua hierva, el sapo se va a acostumbrando sin percatarse de que la temperatura ha estado subiendo hasta que muere. ¿Será posible que la sociedad dominicana se esté convirtiendo en una olla llena de sapos con agua hirviendo sin que nos percatemos de esta condición? Habrá alguien que avise a los sapos que salten de la olla antes de que sea demasiado tarde?  Esa voz de alerta es la que pretende ser esta comunicación.

El año pasado se  publicaron múltiples artículos en la prensa local así como en el website www.bengaleses.com en fecha 25 de octubre de 2010 titulado "Moral y Béisbol" donde se denunciaba el rumbo que estaba tomando el béisbol invernal en nuestro país. Quisiéramos pensar que esas alertas no cayeron en el vacío. Pero la publicidad y el "anzuelo" usados para atraer fanáticos a los estadios de béisbol, nos lleva a pensar lo contrario.


Por eso elevamos nuestra protesta contra los anti-valores del tradicional deporte de la familia dominicana: el béisbol invernal; nos referimos a la presentación de mujeres con atuendos que atentan contra la moral ante un público que supone incluye a niños, niñas y adolescentes.


Dichas actuaciones contradicen el lema que por siglos se ha utilizado para estimular la práctica de las disciplinas del deporte: "Mente Sana en Cuerpo Sano"; ya que lejos de cultivar una mente sana, pudiera influenciarlos en el sentido opuesto; dejándonos como única alternativa, alejar a nuestros hijos de los estadios de béisbol, a fin de preservar su salud mental.


Actualmente las líricas de la música que anima los partidos; los bailes, atuendos y movimientos de las animadoras evocan más un prostíbulo que un lugar donde se enarbolan los valores del deporte. La estimulación visual y auditiva, en un ambiente donde se agrega un alto consumo de alcohol, y la promoción excesiva de productos de índole sexual, constituye un caldo de cultivo de imprudencia y problemas de violencia y abusos. ¿Necesitamos estímulo de este tipo en nuestra sociedad?


Los padres y madres estamos llamados a velar por el desarrollo y salud integral de nuestros hijos así como a enfrentar toda clase de abuso en su contra, para preservar sus derechos consagrados en los textos legales vigentes; entre los cuales tenemos:
1)      El Artículo 56 de la Constitución que encarga a la familia, la sociedad y el Estado de hacer primar el interés superior del niño, niña y adolescente debiendo asistirles y protegerles para garantizar el ejercicio pleno de sus derechos fundamentales.

2) La Ley 136-03 que constituye el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de los niños, niñas y adolescentes que tiene como objeto garantizar el ejercicio, disfrute pleno y efectivo de los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes. Entre cuyos Principios Generales encontramos, los siguientes: i) Interés superior del niño, niña y adolescente; ii) Prioridad absoluta; iii) Obligaciones generales de la familia; y, iv) Participación de la sociedad.

Así mismo, entre los Derechos Fundamentales de los niños, niñas y adolescentes, cabe citar: a. Derecho a la integridad personal; b. Derecho a participar de manera libre y activa en la vida comunitaria, deportiva, recreativa; c. Derecho a que sea denunciado el abuso en su contra; y, d. Derecho a diversión sana.

En tal sentido, queda expresamente prohibida la realización de actividades de esta naturaleza en los lugares donde los niños y adolescentes tienen acceso.

En cumplimiento de las disposiciones legales antes citadas, procede ordenarse el cese inmediato de las antes citadas prácticas ya que vulneran los referidos derechos fundamentales. En un país, donde alrededor del 40% de la población tiene menos de 18 años de edad, es de vital importancia que se garanticen los derechos reconocidos a los mismos, tomando las medidas que fueren necesarias, haciendo primar el INTERÉS SUPERIOR DEL NIÑO, NIÑA Y ADOLESCENTE según consagra la Constitución.


Debemos procurar que la motivación de asistir a los estadios responda a estímulos positivos para nuestra juventud y coherentes con el llamado que se hace en Proverbios 4:23 a una sociedad que públicamente se identifica como "cristiana": "con toda diligencia guarda tu corazón,  porque de él brotan los manantiales de la vida...". Y es que como padres, guardar el corazón de nuestros hijos es la primera de las encomiendas que recibimos.


Cosechamos lo que sembramos; corrijamos ahora para no tener que llorar después. No olvidemos las palabras de Dios por medio del profeta Oseas: "Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento, yo también te rechazaré para que no seas mi sacerdote; como has olvidado la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos" (4:6). El violar la ley de Dios hoy tendrá consecuencias sobre nuestros hijos mañana.

Esta comunicación es parte de nuestro deber cristiano y ciudadano de guardar y preservar la integridad de nuestra niñez y juventud. Esperando que Dios nos dé la valentía requerida para levantar una sociedad con valores que a Él le agradan y por ende, que bendecirán la nación.

De Laura Feliz e Isabel Andrickson

Porqué a la Luz de Su Palabra?


Desde hace un tiempo, he tenido la idea de publicar algunos artículos relacionados con eventos de la vida diaria que constituyen noticias que captan especial atención e interés del público en general, con el objetivo de reflexionar sobre los mismos conforme la perspectiva bíblica, es decir, ponerlos bajo “la Luz de Su Palabra.

Algunos de los artículos publicados hasta ahora se encuentran en el blog; otros se irán publicando, con la Gracia de Dios, bajo esta nueva etiqueta basada en el Salmo 119:105 “Lámpara es a mis pies Tu Palabra, y luz para mi camino” con la oración a Nuestro Amante Padre Celestial de que sea El quien inspire estas reflexiones con la Luz de Su Palabra de manera que podamos ver cada evento con los lentes de la fe para unirnos a Su Obra en medio de nuestros tiempos”.

Debajo algunos de los artículos que, hasta el momento, han sido publicados:

-       “Como leer el periódico en tiempos de crisis”

  

Esta  fue una inspiración que surgió en la medida en que leía un diario digital español que hacia referencia a ciertas formulas que buscaban los “expertos” para ayudar a tranquilizar a las personas ante la crisis que enfrentaban y la que se avecinaba; y luego, tiene un testimonio sobre como Nuestro Buen Padre Celestial me puso a practicar lo que antes habia escrito en la parte I.

-          “Esperanza para Haiti” (I y II)
Los cuales fueron escritos en medio de la serie “Mujer de Esperanza en Cristo” y contienen ciertas reflexiones sobre el terremoto que asoló a nuestra vecina nación en Enero, 2010.

-          Bienaventurada la Nación
Dentro de la serie “Mujer Bienaventurada” y en ocasión de las elecciones presidenciales 2012 en nuestro país, República Dominicana.

-          Mente sana en cuerpo sano?
Artículo publicado en periódico Diario Libre en fecha 11 de noviembre de 2011 

La Bienaventuranza de la espera (3)



Luego de reflexionar en los versículos del 1 al 3 del Salmo 40 donde encontramos (i) características de nuestra espera; (ii) beneficios inmediatos; (iii) mensaje que dicha espera comunica sobre nuestra verdadera creencia de Aquel a quien estamos esperando.

En esta ocasion, dirigimos nuestra atención al versículo 4 en el cual el salmista exclama: ¡Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza y no mira a los soberbios ni a los que se desvían tras la mentira!” 

Es decir, el objeto de nuestra confianza (ya sea el Señor o los soberbios) determinará si seremos o no, mujeres bienaventuradas; esta cualidad solo la adquirimos cuando esa confianza ha sido depositada en la persona de Jesus; es por esto que, en múltiples ocasiones la Biblia nos advierte que es mejor confiar en el Señor que en los hombres (Salmo 118:8; Salmo 146:3) ; llegando a declarar una maldición sobre aquellos que confían en el hombre (Jeremías 17:5) y confirmando que aquel que pone su confianza en el Señor es “bendito” lo que es igual a bienaventurado (Jeremías 17:7).

Porqué la Palabra contiene esas advertencias? Porqué esa maldición?  Porque los seres humanos con nuestra naturaleza caída (pecaminosa) somos inconstantes, débiles, inestables, inseguros, nuestro corazón nos engaña, somos limitados en sabiduría, en poder…por lo tanto, todo aquel que ponga en nosotros su confianza, sin lugar a dudas, será defraudado…pues, no somos mas que “cisternas agrietadas que no retienen agua”.  

En contraste, el Señor es Inmutable, es el mismo ayer, hoy y por los siglos, es Omnisciente, Todopoderoso, en El no hay engaño ni sombra de variación y Su Palabra nos dice que aquellos que esperan en El no serán avergonzados;  Él es la Fuente de Agua Viva.

Confiar en los hombres es tener los pies en lodo cenagoso (hundiéndonos siempre) mientras que poner nuestra confianza en Él es permanecer sobre la Roca; es por esto que el Salmo 125 nos recuerda que los que confian en El son como el monte de Sion que no se mueve sino que permanece para siempre.

La imagen que hemos utilizado para estas meditaciones es el Peñón de Gibraltar, grande y portentoso; ahora imaginate en medio de una tormenta, de vientos fuertes, alto oleaje; y piensa, donde estarás más segura en las arenas de la playa que se levantan con cualquier viento o sobre el mismo Peñón que permanece inconmovible?   

De acuerdo a este versiculo 4, poner nuestra confianza en el Señor es la UNICA acción que debemos realizar para calificar como “bienaventuradas"; y al mismo tiempo, existen dos acciones que debemos evitar: (i) mirar a los soberbios y (ii) mirar a los que se desvían tras la mentira.

Por tanto, al confiar en el Señor debemos estar atentas hacia donde se esta dirigiendo nuestra mirada: exclusivamente hacia El? o, en su lugar, estoy como el “hombre de doble ánimo” de que habla el libro de Santiago; es decir, con un corazón dividido? Supuestamente “confiando en el Señor” pero al mismo tiempo, prestando atención a aquellos que lo rechazan a El? (los soberbios que no quieren humillarse y reconocer a Dios); quizás considerando “su prosperidad”? su manera de hacer las cosas? Su éxito en esta tierra?

En nuestros tiempos de espera cuando debemos poner nuestra confianza en El, asegurémonos de hacerlo como los peregrinos del Salmo 121 quienes “alzaban los ojos a los montes” es decir, fijaban su mirada en lo Alto, sabiendo que solo de allí vendría la ayuda que esperaban. 

Una mujer bienaventurada es aquella que reconoce que debe ESPERARLO  CONFIADAMENTE + MIRARLO SOLO A EL; pues, entonces, disfruta de las consecuencias naturales de esa espera y confianza: estar firme en la Roca de los Siglos (incomparablemente mas imponente que el Peñón de Gibraltar) habiendo sido enderezados sus pasos, en lugar de seguir los de aquellos que “se desvían tras la mentira”  ya que si Jesús es la Verdad y el Camino; desviarse tras la mentira implica seguir dioses falsos, es decir, ídolos que no conducen a ninguna parte.

Recordemos que hay camino que a nuestros ojos parecen camino derecho, pero al final se trata de camino de muerte, en cuyo trayecto perderemos todas las bienaventuranzas que El nos ha concedido generosa y gratuitamente.

La Bienaventuranza de la espera (2)


Al esperar pacientemente, al esperar con esperanza, al esperar confiando…el salmista vio obrar a Dios porque debemos recordar que “es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe y que recompensa a los que Le buscan” nos dice el autor de Hebreos en 11:6 pero ese versículo inicia declarando que “sin fe es imposible agradar a Dios”; por tanto, para esperar como el salmista necesitamos ejercitar nuestra FE en Dios, en Su Palabra, en Sus Promesas; creyendo a Isaías 49:23 que no serán avergonzados los que en El esperan.

Si nos desesperamos, desmayamos, tiramos la toalla, dejamos de proseguir a la meta…nos perdemos de estar en aquel lugar donde veremos a Dios “acercarse/inclinarse/descender a nosotros”; aun mas, no disfrutaremos ver Su Bondad manifestada al escuchar y responder nuestro clamor; aquel clamor que ya pensábamos que no había pasado del techo; pero que por el contrario, había llegado al mismo corazón amante, rebosante de gracia y de misericordia de Nuestro Padre Celestial.  Si te sientes desmayar en este momento te invito a leer esta meditación titulada “No desmayemos”  http://salmos375.blogspot.com/2009/08/no-desmayemos.html

Por lo tanto, espera, confía, aguarda…que El vendrá en tu ayuda…te sacará del pozo de la desesperación (hundida, sin luz, sin suficiente aire, ahogándote; en el original se refiere a “calamidades y peligros mortales”); se ensuciará Sus Manos para limpiarte de los estragos del pozo cenagoso, te pondrá sobre la Roca Firme, te guiará; cuando veas lo que Él ha hecho, tu corazón agradecido alabará Su Nombre y serás de testimonio a muchos, quienes también pondrán su confianza en El (v.2-3)

Es precisamente en ese momento cuando nos damos cuenta que no solamente fue bueno esperarlo sino que también fue lo mas sabio que pudimos hacer; es allí, cuando descubrimos la “bendición/bienaventuranza de la espera”...ni un minuto antes ni un minuto despues; y, al igual que el salmista podremos decirnos a nosotras mismas y gritarlo a los cuatro vientos “cuan bendecida fui de haber esperado al Señor”; en ningún modo  consideraremos que desperdiciamos nuestro tiempo. Esperarlo a El, siempre vale la pena.   
Cuando Lo esperamos a El, estamos honrando Su Nombre; estamos diciéndole a El, sin palabras, yo confío en Ti, en Tus Planes para mi vida; yo creo a Tu Promesa de que Tu haces que todas las cosas cooperen para mi bien, de que Tu Voluntad para mi vida es buena, agradable y perfecta. Esperar pacientemente al Señor es rendirnos en Sus Brazos Eternos de Amor.

Cerremos la meditación de este día con una oración a Aquel es Digno de Nuestra Confianza basada en Hebreos 10:35-36: “Señor, ayúdanos a no perder nuestra confianza, a la cual Tú le otorgas una gran recompensa, pues nos es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho Tu Voluntad, obtengamos la promesa. En Cristo Jesús te lo pedimos. Amen”.
 

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