Dime con quien andas...y te dire si eres bienaventurada!

Espero que este paseo por los caminos de la Palabra recogiendo "bienaventuranzas" les
resulte tan refrescante como a mí; me ha parecido como si estuviera en un jardín recogiendo flores...y una tras otra, cada vez son más hermosas. Es mi oracion que el Señor te dé igual bendición en este hermoso paseo.  Siéntate en los lugares de verdes y delicados pastos donde nos ha traído Nuestro Buen Pastor y disfruta el aroma, el color, la forma, la textura de cada una de estas preciosas flores (versículos) que Él ha sembrado para nosotras en Su Jardín.  Cada semilla sembrada por Nuestro Amado Labrador ha sido pensada con un propósito; no brotan al azar, sino que cuidadosamente han sido colocadas para florecer y embellecer nuestro camino.

 A partir de hoy entramos a una de las áreas más floridas de nuestro jardín, ya que estaremos recogiendo nuestra invaluable flor de “bienaventuranza” en el libro de los Salmos; es el libro de la Biblia donde esa palabra se usa en más ocasiones. Nuestro primer ramo de flores lo encontramos en el Salmo 1 el cual ha sido titulado por algunos como “La Vida Buena”.
Hasta ahora habíamos reflexionado sobre bienaventuranzas que tenían que ver exclusivamente con Su Obra en nuestras vidas; en esta ocasión veremos una que exclusivamente se relaciona con lo que yo hago o NO hago en/con mi vida; veamos:

1. Donde busco consejo?  De aquí se desprenderá si andaré por el camino de los pecadores o no.

En el versículo 1 nos dice que “bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos”.

Aunque en Proverbios 24:6 nos dice que  en la multitud de consejeros hay sabiduría; no debemos olvidar que la sabiduría según el mismo libro de Proverbios es “el temor de Jehová”.  Por tanto, si tengo muchos consejeros que no tienen temor del Señor, sino que como dice el Salmo 1 pertenecen al grupo de “los malos”, no seré catalogada como una mujer bienaventurada, porque esos malos consejos al final me llevarán “al camino de los pecadores”.

2. Con quienes disfruto pasar más tiempo? 

El versículo 1 continúa indicando que para ser bienaventurada no debo “sentarme”  en silla de escarnecedores; cuando pensamos en el término “sentarse” nos viene a la mente, el acomodarse en un lugar para pasar un buen tiempo allí.

Si bien Jesús no pidió al Padre que nos sacara del mundo sino que nos guardara del mal – por lo que no es necesario que seamos legalistas y nos apartemos de todo aquel que no conoce al Señor, pues, de hacerlo así, quien les mostraría la Luz de Cristo?-; no menos cierto es que si me siento más cómoda, mas “en casa”, si disfruto más la compañía de aquellos que andan en tinieblas, debo revisarme usando la pregunta de Amos 3:3: andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo?

Hasta aquí hemos visto TODO LO QUE NO HACE una persona bienaventurada (es decir, no anda en consejo de malos; no estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado); luego el Salmo nos presenta LA UNICA COSA que SI hace una persona para ser considerada bienaventurada: en la Ley de Jehová está su delicia y en Su Ley medita de día y de noche; esto nos recuerda cuando Jesús dijo “solo una cosa es necesaria” refiriéndose a María la hermana de Marta y Lázaro.

Cómo  he quedado en mi auto-examen de “bienaventuranza” a la luz de este salmo?

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